En Europa la mitad del consumo de energía es por cuenta de los edificios; el doble de la que consume el transporte. No tanto para su construcción y operación si no sobre todo para su calefacción e iluminación, especialmente en los días cortos y muy fríos del invierno (Sophia y Stefan Beling: Sol Power ). Lo mismo sucede en Estados Unidos y Japón y en general en los países con estaciones. Por lo contrario, en los climas templados y cálidos de los que están en la franja ecuatorial, como Colombia, ahorramos buena parte de esa energía: nunca precisamos de calefacción y la luz diurna es abundante y su duración casi igual a lo largo del año. En Cali, y en todo el valle que la rodea, si nos preocupáramos por lograrlo, tampoco necesitaríamos aire acondicionado, exceptuando aquellos locales estrictamente cerrados; y, con patios y pozos de luz, se podría obviar casi totalmente la iluminación artificial en muchos recintos. Para no hablar del ahorro de energía que se haría al evitar los edific...