El País protestó, con editorial y todo, y con toda la razón, porque en una iglesia de Bogotá se robaron unos valiosos cuadros coloniales (lo vienen haciendo desde hace años con las tallas y molduras que uno se encuentra como adornos en muchas casas de notables), pero no se ha dado por enterado de que están destruyendo el último patrimonio urbano-arquitectónico de tradición colonial que queda en Cali. Coloniales solo son la maravillosa Torre Mudéjar, la capilla de San Antonio, la iglesia y convento de La Merced y el restaurado Palacio Arzobispal que forman entre los dos la calle mas bella de Cali. Y de tradición colonial apenas son la casa de Hernán Martínez Satizábal, rematando admirablemente, intacta, grande y muy bien cuidada, la Calle de la Escopeta, y la del otro extremo, que aunque bastante alterada en su interior, cuenta con un espectacular emplazamiento; ambas de mediados del XIX. Y San Antonio. Pero ¿qué Alcalde ve que no se demuelan o se agreguen peligrosos terceros pisos a ...