Lo primero que hay que entender es que son públicos y solo para los peatones. Permitir que se estacionen carros y motos en ellos o que se instalen ventas o sitios de trabajo para toda clase de talleres, es dejar que una minoría vulnere impunemente los derechos constitucionales de la mayoría y finalmente los de todos. Y consentir que cada vecino haga con “su” anden lo que se le da la gana para adecuarlo a sus necesidades y gustos, como pasa en Cali, es ser cómplice del irrespeto con los demás que aqueja al país. Como en todas partes, los andenes aquí deberían ser diseñados, construidos, reparados y modificados únicamente por el Municipio, como mal que bien sucede con las calzadas, aunque no son pocos los particulares que también se creen, ilegalmente, con el derecho alterarlas. Los andenes deberían ser lo mas anchos posible, continuos, totalmente llanos y solo con rampas de poca pendiente o por lo contrario escaleras. Sencillos (muy sencillos, como los de las grandes ciudades del mu...