El editorial de El País del pasado sábado lo dejó claro: el problema del agua potable en Cali es mucho mas grave de lo que el común de la gente piensa. Su solución es difícil y costosa, y ni siquiera forma parte de las “mega obras” en que nos quieren embarcar sin saber para donde es que navegamos. El acueducto del Rió Cauca no puede procesar sus aguas cuando están muy turbias, y ahora lo están por el prolongado invierno que lava sus erosionadas cuencas, las que seguimos deforestando sin ningún control, y su inusitada duración, mas de un año, sin duda se debe al cambio climático. Cuando llegue el verano, si es que llega y si es igualmente prolongado, será el del Río Cali el que se quedará sin agua pues no cuenta con el embalse que hace años se sabe que necesita, y que además permitiría controlar sus crecientes. Mientras tanto seguimos usando irresponsablemente el agua potable en inodoros y orinales, dejándola correr mientras sale caliente en la ducha, o lavando carros, pisos y andenes,...