Con las modificaciones a la Ley de Cultura y al Concejo de Monumentos Nacionales y sus filiales, el patrimonio construido del país quedó sin quien lo defienda bien. No se entiende que no solo se trata de los edificios con valor histórico (aquí durmió Bolívar), sino sobre todo de los que conforman espacios urbanos bellos. En Cartagena, la intimidad de las calles de su centro histórico sigue amenazada por los carros, la eliminación de rejas y postigos de las ventanas para poner vitrinas, que la están volviendo un centro comercial para turistas, y por las “torres” de apartamentos que lo acechan cada vez mas cerca. En Mompox, pese a ser también Patrimonio de la Humanidad, el Ministerio de Cultura no ve que es necesario proteger la totalidad del casco urbano y no apenas las “casas coloniales”. Y en Bogotá, no contentos con querer demoler sin necesidad el edificio principal de El Dorado, también le quieren cambiar el nombre al aeropuerto. No entendemos que el valor de lo construi...