Debido al rapidísimo crecimiento de la nueva capital del nuevo departamento del Valle del Cauca, se construye en 1921, al otro lado del Río Cali, el elegante barrio Granada. Este vive su auge a hasta finales de los 50, cuando es desplazado poco a poco por otros nuevos ensanches de la ciudad. Ya a finales del siglo, abandonado por sus habitantes tradicionales, se transforma desordenadamente en un ruidoso sector comercial y de “rumba”, que se pone de moda cuando los caleños descubren el placer de salir a cenar. Se llena de restaurantes y las calles no dan abasto al estacionamiento de carros al punto de que se abre paso la necesidad de su renovación urbana, proyecto del que inicialmente se ocupa la Sociedad Colombiana de Arquitectos. Pero ahora, en lugar de racionalizar su transformación, lo que se está haciendo es un despropósito por donde se lo mire. No aprendimos de la remodelación de la Avenida Sexta, donde el vandalismo acabó con lo que se hizo pues no se consideró que hay que simp...