El muy rápido crecimiento poblacional y la incontrolada extensión territorial de Cali, junto con el trastorno climático, un eventual terremoto o la rotura del jarillón del río Cauca o los dos juntos, la escasez de agua potable ante una demanda creciente, la contaminación del medio ambiente, la alteración del paisaje natural y muchísimo más la de su imagen urbana, la inseguridad y corrupción de todo tipo en todas partes, y el mal comportamiento, uso y movilidad en el espacio urbano público, sin duda amenazan la posibilidad de un mejor futuro para esta ciudad ya casi sin pasado. De ahí que aprovechar el muy amplio espacio de propiedad pública entre las calles 25 y 26 a lo largo de la línea férrea que cruza la ciudad a todo su largo y que a su vez se considere el relieve, hidrografía, clima y su historia regional, sería parte de una visión de una ciudad con sentido para enfrentar dichas amenazas, pero igualmente a sus realidades económicas, sociales y culturales de mayor ...