Como lo observa oportunamente el arquitecto Hugo García, ni los promotores ni los autores del proyecto del Parque del agua tuvieron suficientemente en cuenta los problemas vehiculares que generaría. Pese a que se ha pensado principalmente para las clases populares, que no poseen vehículo, la concentración de actividades programadas para el mismo llenaría la Circunvalación en toda la extensión del parque y las vías cercanas de San Antonio y Arboledas, y sus andenes, de carros, motos, taxis y buses esperando clientes, y vendedores ambulantes y raponeros. Además de construcciones fijas y temporales, y todo lo que en nuestro medio brota en torno a este tipo de sitios, acompañado del ruido de “músicas” varias y basuras que nunca se recogen. Como nos lo señala, basta ver lo que pasa los fines de semana alrededor de la estatua de Belalcazar o cada vez que instalan una Ciudad de Hierro, o con los vehículos parados a lo largo de la circun...