No pudieron iniciar cuando ni como querían las 21 megaobras pues no tienen completos sus diseños, además de muchas irregularidades en el cobro de su supuesta valorización. Pero en lugar de ponerse rojos de la vergüenza por haber dicho que los terminarán los contratistas, ignorando que eso es lo que produjo las chambonadas del MIO y al desastre de la 26 en Bogotá, ahora están verdes pero de la envidia. Y lo mas grave es que lo único que hemos podido ver son las mismas imágenes elementales y engañosas que han mostrado, una y otra vez, y que reprodujo Semana (Nº 1453) en su penoso despropósito de comparar a Ospina con Peñalosa. Al parecer tragaron entero, como tantos caleños despistados, haciéndole eco a los que dicen que Cali necesita obras pero callan que es porque ellos necesitan contratos. No pudieron entender que los buenos diseños son definitivos para el acierto o no de un proyecto, especialmente en casos com...