Ir al contenido principal

La calle del arte. 30.12.1998


Como lo han afirmado algunos vecinos de San Antonio, este evento no tiene tradición en el barrio. Pero también es cierto que todas las tradiciones comienzan algún día. Por eso no tiene sentido prohibirlo ni tampoco hacerlo a la brava. Toca, pues, comenzar de nuevo proponiéndole a la comunidad un evento que no beneficie a unos en detrimento de la tranquilidad de otros. Algo que si bien interese directamente a algunos económicamente, también beneficie indirectamente a una amplia mayoría, por su aspecto lúdico, pero que, sobre todo, no perjudique a nadie.
          Lo más complicado es resolver el problema del estacionamiento de visitantes y compradores. Es inadmisible que se impida el acceso a los garajes de la zona, aun cuando sea por una sola tarde al año, sin contar con el consentimiento de sus usuarios. Tiene que ser un evento eminentemente peatonal. Y muy organizado. Tiene que ser también limpio: aun quedan los restos de las exageradas líneas y números de los "puestos" del año pasado, hechos innecesariamente con pintura cuando se pueden hacer muy discretos y con cinta de enmascarar para poderlos quitar fácilmente. Esta bien que haya música pero no hay necesidad de que se oiga a varias cuadras a la redonda. Es tonto confundir el alboroto con la alegría. Tiene que ser un evento casi silencioso. Y bonito: no es preciso poner cosas diferentes a las que se exhiben; ni mucho menos los horribles pasacalles que tanto se usan en esta ciudad a la que afean tanto: se pueden reemplazar por pendones. En fin, tiene que ser ordenado y seguro. También sería conveniente cambiar su equivoco nombre pues allí más que arte propiamente dicho lo que se exhibe y vende son objetos  de las artes (llamadas) menores (no por eso menos importantes) y artesanías, amen de antigüedades y simpáticos vejestorios.
          La Calle de las Cosas (?) si es bien programada y cuenta con el aval de los vecinos, podría realizarse varias veces al año mejorando así la vida pública de San Antonio. Seria una nueva tradición decididamente urbana en lo que queda de un barrio que insiste afortunadamente en recordar la ciudad tradicional: por eso es una propuesta muy importante para una ciudad que es cada día mas fea y con frecuencia falsamente nueva. Solo hay que dialogar alrededor de ella y comprometer a más gente con su realización. Sobran los buenos ejemplos de eventos similares, como son los "mercados de la pulgas" de innumerables ciudades: El Rastro en Madrid, que es semanal, o la Plaza de Santo Domingo en Ciudad de México, que es permanente, para citar solamente dos que son excepcionales y cercanos.
          Quizás lo más difícil sea que se entienda que las tradiciones son procesos culturales lentos y que su reglamentación, ineludible en la actualidad, es delicada. Al tiempo que tiene que evitar excesos y abusos (tan comunes durante la Feria de Cali) debe dejar libertad a las iniciativas ciudadanas para que no sean acartonadas y burocráticas. Dos casos ilustran su dificultad: las vallas y pasacalles y el alumbrado navideño de Cali. Este empezó a mediados del siglo con bombillos de un solo color en los árboles mas grandes y estratégicamente situados. Era discreto, elegante y bello, pero poco a poco se vulgarizo como tantas cosas en esta ciudad que en tan corto tiempo paso de menos de medio millón de habitantes a más de dos.
          A buena hora se recurrió este año a su diseño profesional, pero imperdonablemente se incluyeron figuras de "macetas" que es como poner pesebres en Semana Santa. Antes, la propaganda en sus espacios públicos era escasa y hasta divertida. Hoy cubre toda la ciudad y sus edificios y tapa el paisaje; la contaminación visual que produce es sin dudas lo que más compromete su belleza y dignidad. Afortunadamente la Secretaria de Ordenamiento Urbanístico logró que se prohibieran las vallas, al menos en el centro tradicional, pero quedaron pendientes los pasacalles, muchos de los cuales son expresiones populares festivas que por supuesto deben permanecer, pero no así los otros. No tiene sentido prohibir las tradiciones ni tampoco iniciarlas a la brava. Hay que sentarse a analizarlas con más amplitud, profundidad y conocimiento.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El edificio Belmonte. 17.01.2002

"El buen gusto aprendido resulta de peor gusto que el mal gusto espontáneo" decía Nicolás Gómez Dávila ( Escolios a un texto implícito . 1977). Pero aunque muchos puedan saber perfectamente qué es de mal gusto y nadie teme individualizarlo y predicarlo, nadie, como dice Umberto Eco, es capaz de definirlo  ( Storia della bellezza , 2004 )* ; característica, además -es importante- que Benedetto Croce considera típica del arte. Harold Bloom sostiene, por su lado, que los valores estéticos se pueden experimentar o reconocer pero que no es posible trasmitirlos a los que son incapaces de captar sus sensaciones y percepciones ( The Western Canon: The Books and School of the Ages., 1994) . Por esto, tal vez, es que pocos creen que necesitan aprender a "mirar". Pero la belleza, si bien no puede ser demostrada al menos puede ser mostrada, como lo afirma Damian Bayon. Sin embargo, muchos piensan, igual que Bloom, que reñir por los valores estéticos nunca lleva a nada. ...

Pasos pompeyanos. 05.02.2015

          Ya los romanos los usaban, como en Pompeya, de donde toman su nombre, para cruzar sus calles sin mancharse con la inmundicia y el barro . Pero ahora y aquí, el que se ha dicho que se hará al final del Paseo Bolívar definitivamente es un paso adelante en esta ciudad sin andenes por donde pasear y ni siquiera caminar. Decir que un semáforo allí causará trancones viales es exagerado aunque por supuesto no existirían nunca si estuviera unido con el anterior y el siguiente, generando por la Avenida 2º Norte una “ola verde”, es decir una serie de semáforos coordinados para permitir el flujo continuo del tránsito rodado sobre varias intersecciones en una misma dirección . Pero mejor seria el hundimiento de la Avenida desde el edificio Las Ceibas hasta el Conservatorio, y prolongar el puente peatonal del CAM hasta donde hoy está la Plazoleta de la caleñidad, ya propuestos por Sara María Giraldo, Heinz von Halle y el autor de esta co...

Imaginación más inteligencia. 19.06.2025

             Tal como ya lo advirtió  Yuval Noah   Harari, refiriéndose a la IA:   “Las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán si convocar a esta inteligencia ajena ha sido un error terminal o el inicio de un nuevo y esperanzador capítulo en la evolución de la vida.” ( Nexus,  2024 ,  p. 467). A su vez,   pregunta inteligentemente   Moisés Wasserman:  ¿Y de la imaginación natural qué?  (El Tiempo, 06/06/2025) y la respuesta que se le podría dar es que detrás de las ciencias y las artes no solo está la inteligencia sino igualmente la imaginación, de la que carece la inteligencia artificial, IA, tal como él lo dice, por lo que esta solo puede ayudarlas, y mucho, pero no resolverlas.            En el caso de las ciudades es claro que su urbanismo, paisajismo y arquitectura se deben tanto a la técnica como al arte, aunque en ...