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La ciudad y sus problemas.16.11.2000


Karl Popper decía que era el más feliz de los filósofos; que le había tocado vivir una época en que la humanidad, gracias a la ciencia, ha resuelto la mayor parte de los problemas que hasta mediados del siglo XX parecían sin solución. Lo que ha significado, entre otras cosas, el mejoramiento de las ciudades en las que viven mayoritariamente sociedades que son las más confortables, las más pacíficas y la más justas que jamás hayan existido. Por supuesto Popper se refería a los países desarrollados y civilizados pero no necesariamente a los más ricos.
          No obstante, es evidente que las ciudades afrontan difíciles y graves problemas. Como el abastecimiento de agua en México, o en Karachi a la que hay que llevarla desde 100 km. de distancia, o Chihuahua que la tiene racionada permanentemente. O tienen críticos problemas de habitación, como Daca, en donde la mitad de sus ocho millones de habitantes viven en tugurios; o de electricidad, como Nueva Delhi, en donde es cortada frecuentemente seis horas diarias. O de contaminación, como Santiago, Milán o México, o Nueva Delhi donde respirar su aire es como fumar entre 10 y 20 cigarrillos diarios. O de ruido, como Cali, para no irse tan lejos. Y por supuesto muchas tienen problemas de transporte masivo, como Bogotá, o Bangkok donde los choferes invierten 44 días al año en trancones. O de seguridad o de basuras, como tantas otras. Y ni hablar de la destrucción del patrimonio urbano y arquitectónico en el que las ciudades colombianas han sido campeonas indiscutibles con Cali a la cabeza.
          En las ciudades viejas, el centro, los ensanches y los suburbios se identificaban como un todo, pero en la medida en que nuevos patrones urbanos emergen, estos elementos se mueven en diferentes direcciones. Los centros y los ensanches mejoran mientras que las áreas subnormales empeoran y los suburbios no se sabe en que pararán, ya que, como es el caso de los colombianos, destruyen el campo sin lograr construir nuevas ciudades, moviéndose al impulso de la especulación inmobiliaria de los terrenos que las rodean, sin importar sus posibilidades urbanas ni que se ocupen áreas agrícolas irremplazables, como es el caso de Cali.
          Pero las ciudades solucionan cada vez más sus problemas; por ejemplo Nueva York pasó de ser una de las ciudades americanas más inseguras a ser una de las más seguras y Los Angeles ha logrado disminuir el número de carros en las vías pese a tener el promedio más alto del mundo de automóviles por habitante. Londres les cobra por entrar a la City. Saô Paulo a logrado disminuir las enfermedades infecciosas mediante el saneamiento y la vacunación y dispone de 300 km. de ciclovias, igual que ahora Bogotá. Madrid amplía su metro. Shanghai invierte 1.000 millones de dólares en su embellecimiento, incluyendo un nuevo bosque que la rodeará. Karachi construye el alcantarillado de sus partes más pobres mediante financiación directa. Tokio ha disminuido la contaminación mediante el reciclaje de basuras, un mejor sistema de transporte y motores menos contaminantes. Ya existen en el mercado carros "híbridos" que funcionan, dependiendo de la velocidad y la pendiente, con electricidad o gasolina, disminuyendo considerablemente el consumo de combustible y la emisión de gases; y, en  Alemania hay buses "cero contaminación" pues funcionan con hidrógeno.
          Algunas ciudades han visto aumentar sus inversiones gracias al aumento del turismo que ya no se limita a los cascos históricos tradicionales. Como es el ejemplar caso de París, Barcelona y Sevilla, o Berlín, y, muy recientemente, Bilbao, que se las continúa mejorando con nuevos espacios urbanos y monumentos, y nuevos y más eficientes servicios. En general las ciudades producen un menor impacto sobre la naturaleza que los suburbios y, como se ha demostrado en Curitiba, la solución de sus problemas es más un asunto de imaginación y coherencia social que de presupuesto. En Cali para lograr la segunda hay que tener mucha de la primera; Cali si que la necesita.


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