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Planificar. 08.03.2001


Preocupa que asuntos como el control de la natalidad y la legalización de las drogas se dejen de lado pese a que están en la base de los mayores problemas del país: la guerra y el rapidísimo y mal crecimiento de sus ciudades. ¿Cómo se puede planificar a Cali si tendrá tres millones de habitantes en unos años? ¿Sólo aceptaremos que la mejor manera de evitar el consumo fatal de drogas, legalizándolas para poderlas controlar, será cuando lo hagan los norteamericanos? Ya los Secretarios de Estado y Defensa aceptaron que mientras haya consumo allá habrá oferta aquí, o en otra parte, como lo viene explicando Antonio Caballero hace dos décadas hasta el aburrimiento. El conflicto interno de Colombia se financia con el narcotráfico (o contra) como ha terminado por aceptarlo todo el mundo, y es responsable del 80% de los secuestros y el 50% de los homicidios, y permanentemente desplaza poblaciones enteras.
          Pero además de los que llegan a las grandes ciudades están los que aunque nacidos en ellas se encuentran también marginados: no tienen acceso a su centralidad porque viven muy lejos o no tienen como transportarse decentemente. Son los que más se reproducen pues el "aire de la ciudad" no los ha hecho libres, como decían en la Edad Media, y solo respiran su contaminación. No tienen acceso a la educación que dan las verdaderas ciudades; la que se aprende día a día en sus plazas, en sus parques, en sus andenes. Carecen de escenarios para integrar su cultura con las tradiciones de su nueva ciudad y con las culturas diversas de los que huyen de la guerra asentándose en esos barrios sin ciudad que comenzaron con las invasiones de la década de 1950 de los desplazados de cuando comenzó la violencia.
          Es cierto que en las ciudades se desarrollaron los conocimientos que permitieron la explosión demográfica, pero también en ellas fue donde primero y de manera más radical se disminuyeron conscientemente los nacimientos. Afortunadamente en Colombia la tasa de natalidad, una de las más altas del mundo en los años 50, se redujo al finalizar el siglo XX a la tercera parte. El papel de Profamilia y las mujeres fue fundamental, y eso que sólo se les permitió votar en 1957 y que continúan marginadas en muchas cosas en todos los niveles. Pero no solo es machismo; como dice Fernando Savater, la forma más segura de impedir que una sociedad se modernice es mantener a las mujeres sujetas a la reproducción.
          Planificar las ciudades y la población no son ideas modernas pero la violencia en Colombia parece que se debiera en parte a lo puramente formal de su modernización obligada a lo largo de los dos últimos siglos. Como lo han precisado Jaime Jaramillo Uribe y Frank Safford (El pensamiento colombiano en el siglo XIX , y, El ideal de lo práctico / El desafío de formar una élite técnica y empresarial en Colombia:) la indiferencia de la clase alta neogranadina hacia lo técnico y lo económicamente productivo fue heredada de una España militar y burocrática, basada desde el siglo XI en los privilegios de la nobleza y que la larga guerra contra los moros impuso a toda su sociedad. Valores fortalecidos por el empeño de España en defender su imperio y la fe católica. Los letrados que, poseedores de formación universitaria, ocuparon la burocracia real, convirtieron el servicio público en un ideal compensado mediante honores y privilegios, pero que degeneró en un comporta­miento social clientelista y corrupto. Al ser usada la misma pa­labra para los "títulos" de nobleza que para los "títulos" profesionales, el grado universitario, no el conocimiento, representaba una forma de ennoblecimiento ¿o no Doctor(a)?
          Mockus, Peñalosa, Mockus están finalmente modernizando a Bogotá medio siglo después de que se aprovechó el Nueve de Abril para darle una imagen moderna destruyendo lo que había quedado de la tradicional Santafé exceptuando La Candelaria y algunas iglesias y conventos. La "noche de las mujeres" es una payasada, dicen, pero nos ha puesto a pensar en la violencia, las drogas, el alcohol y las ciudades. ¿Hará falta otra para ver que mejor sería que nos reprodujéramos con responsabilidad? La tasa de natalidad está creciendo nuevamente.

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