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¿Inversión social?. 06.11.2003


Lo que se comprobó en las elecciones pasadas fue la vieja polarización del país. Desde que comenzó a crecer aceleradamente hace un siglo, el paso de muchos pueblos y pequeñas ciudades a grandes conglomerados escindió la sociedad agraria anterior. Cerca del 80% vivimos en ellos, aunque no todos somos verdaderos ciudadanos pues buena parte son emigrantes recientes o desplazados del campo, dados a la abstención o victimas fáciles del populismo. Pero con excepción de Barraquilla, fue en las regiones mas urbanizadas, como el eje cafetero, Medellín y sobre todo Bogotá (pero en mucho menor grado el Valle del Cauca, especialmente Cali), en donde mas se votó y mas concientemente, y en donde el referendo ganó o estuvo mas cerca del umbral.
Se ha dicho que triunfó la llamada izquierda democrática y que es bueno para el país pues le demuestra a la guerrilla (como si todavía le importara) que se puede llegar al poder sin violencia, y que lo hicieron personas de origen humilde (como si esto fuera mas importante que sus ideas y capacidades). ¿Pero será bueno para las ciudades? Mayor inversión social fue lo que mas alegaron (de boca para fuera) los que apoyaron a Lucho Garzón. Pasaron por alto que la gran mayoría del gasto en la capital en los últimos años fue en educación, salud y vivienda y demás ítems que se consideran de interés social como si la ciudad toda no lo fuera. Contra toda evidencia la recuperación del espacio publico, las bibliotecas y los parques no se consideran como inversiones que tienen consecuencias sociales. Se llego a decir que lo de Peñalosa había sido simple maquillaje.
          Seguimos sin entender que una escuela, colegio, puesto de salud, hospital, restaurante para niños pobres o estación de policía son edificios y que entre ellos y lo ya construido conforman nuevos espacios urbanos públicos o alteran o complementan los existentes. Hacen ciudad. Si su arquitectura y urbanismo fueran mejores entonces el espacio público sería mejor y por consiguiente la calidad de la vida en la ciudad también. Planificar, diseñar, construir y mantener mejores vías, medios de transporte, edificios y espacios urbanos (calles, plazas y parques) públicos, no es mucho mas costoso pero en cambio sus implicaciones sociales son considerables: dignifican la vida los ciudadanos, principalmente la de los pobres, y la hacen mas eficiente, segura y placentera. 
Por eso el Alcalde lo debe ser de la ciudad y no solo de sus ciudadanos. Y de todos y no apenas de los mas necesitados. Su responsabilidad principal es con la ciudad, como artefacto, pues no hay ningún otro funcionario ni institución del Estado que lo haga. Y principalmente de su centro pues es en donde todos confluimos. Es muy preocupante que en el discurso de nuestro nuevo Alcalde no aparezca nunca ninguna referencia a la calidad arquitectónica del espacio urbano de Cali ni mucho menos a la de los edificios que lo conforman. De las calles, que son los mas importantes espacios públicos de la ciudad, lo único que ha sentido son sus huecos cuando va en carro. De los andenes, ciclovias y carriles para las motocicletas nada, a pesar de que son los pobres los que mas los tienen que usar pues los ricos, aunque pagan aquí los impuestos con los que se puede hacer inversión social, no se bajan del automóvil y solo caminan en Bogotá, Miami o París.

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