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La “planificación” de Cali. 11.05.2006


Desde comienzos de la década de 1930 se insistió en un plan de ordena­miento pero sólo en 1946 lo elaboraría el urbanista austriaco Karl Brunner cuando la ciudad tenia unos 90 mil habitantes. Este ya había diseñado Santa Teresita y San Fernando alto, en 1940  y, en 1945, Miraflores, Santa Rita, Versalles, Santa Isabel y algunos barrios "obreros" para el Ferrocarril del Pacífico, como La Cam­piña. Pero su Plano Futuro de Cali no fue utilizado pues después de la II Guerra Mundial se imitó mas a Estados Unidos que a Europa y, en 1951, se contrató a la oficina norteamericana de Winer y Sert que, como participantes activos de los Congresos de Arquitectura Moderna, CIAM, se los veía como representantes eximios del urbanismo moderno (Relator, 9/1/1951).
Su Plan Regulador (dibujado en 8 planchas) invertía la estructura y zonificación de la ciudad y proponía rescatar el espacio público y la calidad urbano arquitectónica del casco viejo para que se pudiera volver a morar allí con tranquilidad. Grandes avenidas laterales evitarían el tránsito pesado por el centro cuya actividad comercial se desplazaría a los barrios Guaya­quil y Bretaña, futuro “corazón” de Cali cuando alcanzara un millón de habitantes. Allí, en la Escuela de Artes y Oficios (Crs.13 a 20 y Cls. 8ª a 15), queda­rían los gobiernos departamental y municipal, la biblioteca, un teatro y la nueva Catedral. El hipódromo, el estadio y la plaza de toros en San Fernando; la plaza de mercado en Belalcázar y se precisaba la ubicación de la industria. La rectificación y ampliación de las calles se desecho pues sería hacer tabla rasa con cerca de 300 manzanas, cosa que no se había ensayado en ninguna parte.
Pero en Cali sí se intentaría pues Winer y Sert no habían considerado la propiedad del suelo ni la “pulsión” de los caleños ricos por “modernizar” su ciudad pero en el mismo sitio de sus viejas casas para valorizarlas. Cuando el proyecto todavía era "un secreto que no podía ser conocido” fue cambiado por la nefasta idea de hacer una capital “moderna” en donde por cuatro siglos se había levantado la bonita villa colonial. Se comenzó con funestos retrocesos, con frecuencia diferentes, dizque para ampliar las calles pero que buscaban era acabar con las casas, se abuso del desarrollo técnico para hacer edificios innecesariamente altos y después se optó por la demolición masiva para abrir nuevas vías siempre incompletas.
En 1953 por fin se creo la Oficina del Plan Regulador y se definió el Código Urbanístico reglamentando la zonificación y usos del suelo y las normas de construcción y control, que no se han dejado de modificar desde entonces. Así, la planificación de Cali solo ha “logrado” la destrucción de los paramentos de sus calles –y no solo las del casco viejo- con antejardines ocasionales, pórticos parciales, retrocesos caprichosos, voladizos abusivos, diferentes líneas de paramento, horribles culatas, alturas distintas y usos inconvenientes. Fue el cambio inevitable pero desafortunadamente negativo de una pequeña ciudad bien “sabida” por sus ciudadanos por una enorme y mal “pensada” por los profesionales: no es sino ver hoy lo que pasa en el sur.


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