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Perodias. 11.01.2007


Con La Concepción, Cañasgordas y Sachamate es una de las casas de hacienda coloniales mas importantes del valle del Alto Cauca por su arquitectura, paisaje, ambiente e historia. Afortunadamente hay la posibilidad de que Florida –a la que dio nacimiento- la trueque por impuestos. Cercana a su casco urbano, mira al piedemonte de la cordillera, en donde probablemente hubo un vecino poblado de indios. Sus dos naves de un piso forman una "L" rodeada por un corredor periférico, cerrado posteriormente en las esquinas, lo usual en el siglo XIX cuando se construyeron ya así nuevas casas como El Paraíso. Sus muros son de embutido y tapia pisada, pisos de ladrillo y madera, y cubierta de parhilera, teja de barro y cielorrasos posteriores. Las barandas, zapatas y piederechos están sin tallar y pintados de rojo, siendo estos últimos cuadrados, de posición normal e intercolumnios regulares.
Cuenta con portada, y la ramada y la pesebrera cierran su gran patio cuadrado, bordeado por una acequia de ladrillo. Su estabilidad era hasta hace unos años buena, cuando se continuaba usando como vivienda de la hacienda, exceptuando la bonita capilla doctrinera, ya en mal estado y con un tapial sustituido por ladrillo y el piso por baldosas de cemento. Alineada con la casa, tuvo coro y su arco de entrada presenta una ornamentación similar a la de la puerta de La Merced en Cali. Es una de las tres únicas que quedan en las casas de hacienda de la región. Los restos de un acueducto suponen un trapiche anterior al actual, que es de principios del siglo XX y cuyo cercano e interesante campamento de dos pisos, "La Amarilla", ahora en muy mal estado, habría que adquirir también.
            Estas casas son parte muy importante de la herencia cultural de una región agraria en la que la ha­cienda ha jugado un papel principal económica y socialmente, cons­tituyendo la mayor riqueza de su patrimonio arquitectónico, siendo notable la cantidad que aún existe. Construidas siguiendo el mismo modelo de los cortijos andaluces, son la vivienda seño­rial que se impone en el paisaje como símbolo de la transformación del latifundio en una verdadera unidad produc­tiva en el XVIII, adquiriendo características propias. Su tradición se remonta, a través de España, a Mesopotamia y Egipto, y ha producido alrededor del Mediterráneo, Ibero América y el Asia tropical las arquitecturas mas entrañables que haya visto la humanidad.
La propuesta al Municipio de Florida es oportuna y de importancia educativa, turística y recreativa y, bien manejada, un buen negocio. El patrimonio construido representa una inversión económica, un galvanizador social insuperable y un modelo urbano y arquitectónico de primer orden. Fue lo que no vieron en las ultimas décadas los alcaldes de Cali, cuando se hubiera podido adquirir a bajo costo lo que quedaba de Cañasgordas para llevar a cabo un correcto desarrollo urbanístico que hubiera pagado la adquisición del predio y la restauración de la casa y su trapiche, y beneficiado a la ciudad. Hoy sus alrededores están pésimamente urbanizados, la casa perdió su intimidad y su ya costosísima restauración solo se podrá terminar con ayuda del Estado.


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