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Gazapos. 05.12.2013


            La bonita quinta neo colonial (no español californiano como muchas en Cali) del arquitecto Gabriel Villa Housler, levantada en 1938 por Borrero y Ospina para el señor Luis Toro, en el Barrio El Peñón, ahora Bien de Interés Cultural, BIC, de Cali,  que dicen que fue de Jorge Isaacs, gazapo repetido recientemente, por supuesto no es la casa de la hacienda El Peñón, demolida para dicha construcción, propiedad esa si del padre del escritor, de quien se dice que compuso allí los últimos capítulos de María, no “La María”, otro gazapo común incluso en el Valle.
            Mas no es apenas un yerro que por inadvertencia dejan escapar quienes escriben o hablan de la casa del Peñón, sino ignorancia supina, necia y estólida, es decir, falta de razón, de la ciudad y su arquitectura. En una fotografía de Alberto Lenis Burckardt a principios del siglo XX (Retrospectiva fotográfica del Valle del Cauca, Cali, Carvajal, 1989),  se la ve de un piso y parecida a la casa de la Sierra de El Paraíso o la de La Rita (haciendas que fueron también propiedad del padre del escritor), todas variaciones de la casa de hacienda del siglo XIX.
            Pero por supuesto es inadmisible que estén dejando caer la casa actual como pasó vergonzosamente con Villa Felisa, y ya su estupendo gran jardín posterior había sido talado hace años en las narices de todos,  que por supuesto ha debido ser adquirido por el Municipio para un parque público y la casa para un museo. Como se hubiera podido hacer con la hacienda de Cañasgordas hace medio siglo, y urbanizarla bien, recobrando la inversión y en beneficio de la  casa, por supuesto ¡qué falta de visión la del Gobernador y el Alcalde de ese entonces!
            Mas lo que es ya todo un chiste, malo además, es el gazapo de las dos casas “coloniales de 1942” que, como proclama sin sonrojarse un aviso en la radio, se han unido para un novedoso hotel. Como también el minimalismo (elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc.)  de las secciones de propaganda para la venta de casas y apartamentos, disfrazada de información sobre arquitectura, la que como si fuera poco se la confunde con su insulsa “decoración”.
            Gazapos como insistir en decir sustentable, tomado del ingles, cuando se pude sustentar (sostener con razones), con el diccionario, que es sostenibilidad (que puede mantenerse por sí mismo). O afirmar que el Mio es un transporte masivo (el que sirve a una gran cantidad de usuarios) cuando eso sólo es posible con trenes y si acaso buses biarticulados. O que la movilidad es el tránsito de vehículos cuando se refiere a todo lo que tiene cualidad de movible, como los peatones, precisamente, que son personas que caminan desde niños casi hasta su muerte.
            Y lo que es toda una gazapera es lo de la paz, llena de gazapos, que según la segunda acepción de la palabra son gente disimulada y astuta. Por supuesto que desmovilizar a buena parte de las FARC sería un paso adelante pues permitiría concentrarse en la guerra en las ciudades, en las que solo los accidentes de tránsito matan mas personas que el conflicto armado en el campo, y lograr que el estado haga mas presencia en él pero no de la mano de ministros con evidente conflicto de intereses como el actual de agricultura ¿Otro gazapo?


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