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Nueva vida en las ciudades. 26.07.2001


No es casualidad que en el Tercer Mundo estén la mayoría de las ciudades de diseño moderno, comenzando por Uribia, la nueva capital de la en ese lejano entonces Intendencia de la Guajira, o Ciudad Obregón, con su extenso sistema de riego, en la árida costa de Sonora en México. O las más conocidas, como Chandigarh (1950) de Le Corbusier; Brasilia (1957) de Lucio Costa y Oscar Niemeyer; Islamabad (1965) de Louis Khan; Abuja (1975) en Nigeria, y Dodoma (1975) en Tanzania. Tampoco es azar que fueran iniciativas "faraónicas" de gobernantes -como Jucelino Kubitschek, gestor de Brasilia y de la modernización de Belo Horizonte- que pretendieron ciudades sanas asentadas en inmensas zonas verdes, propósitos que fueron arrollados cuando tuvieron éxito. Cuando no, no han pasado de ser curiosidades, como la capital de Australia, Camberra, pese a su bello plano de 1913 de Walter Burley Griffin, colaborador de Frank Lloyd Wright. También las hay con fortuna como Reston cerca a  Washington; y Tsukuba y Portopia en el Japón, la primera, una ciudad de científicos, data de 1985 y está previsto que tenga 300.000 habitantes en 2000, la otra, un puerto alterno a la vieja Kobe, en terrenos ganados al mar, es el mayor terminal de contenedores en el mundo.
          Las ciudades están cambiando impresionantemente desde mediados del siglo XX. Por ejemplo, las conurbaciones, gracias al desarrollo de la informática y el transporte, coexisten al lado de los cascos tradicionales, que a su vez se han modernizado. Y están las "multi-ciudades" en que se han convertido para muchos viajeros permanentes sus experiencias ciudadanas: el verano aquí, invierno allá, ópera y teatro más allá, exposiciones y cine más acá, estudios en diversas partes y negocios en todas; familias que usan simultáneamente diversas ciudades y arrastran a ellas las vivencias de las otras. O esas imitaciones de ciudad tradicional que son los centros comerciales, cada vez más animados, tienen no solo locales para almacenes y tiendas sino también oficinas y recreación; y, los mejores, viviendas. Incluso, como es el caso de Lille, en Francia, el arquitecto Rem Koolhaas agrega un gigantesco centro de convenciones rodeado de hoteles y lo localiza encima de las estaciones del tren rápido (que conecta con Londres, París y Bruselas) y del metro de la ciudad; un verdadero megaedificio plurifuncional.
          Disney ya termino otra de estas ciudades del futuro: Celebration : Arquitectura y Ciudad al gusto para 20.000 habitantes. Allí, cerca a Orlando, en la Florida, 24 kilómetros al sur del Castillo de Cenicienta y de los piratas de mentiras de un mar también de mentiras, pero muy cerca al Caribe de verdad, se puede escoger por un precio que oscila entre 200 y  2000 millones de pesos el estilo de su casa: Clásico, Victoriano, Neocolonial (americano, por supuesto), Costero, Mediterráneo o Francés. En su proyecto trabajaron renombrados arquitectos como Robert A. M. Stern y el finado Aldo Rossi, famoso precisamente por su libro La arquitectura de la ciudad  (1965) en el que sostenía entre otras cosas que lo único que quedará de las ciudades tradicionales serán sus monumentos y que lo que hay que conservar son sus trazas y tipologías.
          Y Las Vegas: esa nueva ciudad del espectáculo y el juego con una enorme población flotante en pleno desierto al sur de Los Angeles. Allí se encuentran 13 de los 14 hoteles más grandes del mundo (el mayor tiene 5.005 habitaciones, mucho más que toda la oferta hotelera de Popayán y Cali y las demás ciudades del Valle juntas) y sin duda los más extravagantes: en ellos desfilan cohortes "romanas" por sus centros comerciales repletos de maquinas para apostar, y sus últimos pisos, con habitaciones con piscina y jardines propios, están destinadas gratis a los grandes jugadores con suficiente dinero como para apostar varios millones de dólares en una noche en la mesa de bacará. El más reciente, reproduce a la mitad de su tamaño la Torre Eiffel y el mismo es el Hôtel de Ville de París pero de 30 pisos. El aeropuerto, el noveno de mayor trafico en E U, lo domina la cuarta pirámide más grande del mundo, por supuesto otro hotel, flanqueada por un altísimo obelisco y una gigantesca esfinge.

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