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Democracia y ciudad. 16.08.2007


Desde la  antigua Grecia han sido inseparables. Sin embargo la decisión de tener alcaldes elegidos, que en Colombia apenas se tomo hace unas décadas, no ha significado aquí ni mas democracia ni mejores ciudades pues no iba de la mano de la educación de los ciudadanos. Pero el ejemplo de Bogotá, primero y Medellín, después, demuestra que si se puede y que a la larga, como se comprueba a lo largo del mundo, es mejor. Pero para lograrlo, además de buscar mejores programas de gobierno y candidatos con experiencia y conocimiento de las ciudades, tendríamos también que formar mejores electores. Mejores ciudadanos, que fueron los que escogieron en Bucaramanga a Montoya, en Bogotá a Mockus y a Peñalosa, y en Medellín a Fajardo, por ejemplo. Las campañas mismas tendrían que ser educativas; plantear, explicar y debatir los diferentes programas que se proponen, para que los ciudadanos entiendan por que se debe votar por ellos y no por los que solo repiten lugares comunes, se cuidan de lo políticamente correcto o formulan promesas para lo que la gente suele pedir sin pensarlo.
Y desde luego habría que enseñarles a los futuros ciudadanos desde la escuela primaria lo que han sido las ciudades en la historia, mostrarles documentales de las mas importantes del mundo y llevarlos de excursión a visitar las mas cercanas (ahora ni siquiera autorizan a los niños de las escuelas públicas de Cali a ir al Museo del trasporte, que desde luego queda en Palmira) y mostrarles ampliamente la propia. Instruirlos en urbanismo y urbanidad para que entiendan que son ellos los que tienen que escoger, ya mejor informados, como quieren que evolucionen sus ciudades. Mucho se ha argumentado y con razón en contra del voto obligatorio pero sin duda en nuestro ámbito municipal si debería serlo por un tiempo. Pero sobre todo es necesaria la reelección de alcaldes por periodos sucesivos, la que los políticos insisten en prohibir justamente para poder turnarse el poder a su acomodo. Por lo contrario, se debería limitar la actual reelección indefinida de concejales. Y habría que modernizar todo el sistema electoral.
            Carecemos de una buena cultura urbana pues éramos hasta hace poco un país rural. Lo reciente, grande y acelerado de su urbanización no ha dado tiempo para la formación de ciudadanos que sepan elegir y por lo contrario nos a llevado a muy graves equivocaciones, como lo hemos vivido en Cali recurrentemente con sus últimos alcaldes. De otro lado, no entendemos todavía que tenemos que cuidar nuestras ciudades tradicionales lo que sería aun muy fácil si entendemos que el verdadero progreso consiste en actualizarlas sin destruirlas. Pensemos que son nuestras y que pasamos en ellas todo el día de casi todos los días de muchos años y con frecuencia la vida toda. Que tenemos que hacerlas más eficientes y agradables para circular, educarse, trabajar, descansar y recrearse. Para poder manifestarnos seriamente a favor o en contra de lo que nos proponen los políticos, y nos gobernemos localmente con una verdadera democracia participativa pues las ideas tienen más fácil difusión y discusión en un medio apropiado, como lo son las ciudades de verdad.


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