Ir al contenido principal

La arquitectura de moda. 08.03.2007


¿Quién se acuerda de los edificios de las últimas olimpiadas, o los pabellones de la última exposición universal o los premios de las últimas bienales? Como dice Jaime Sarmiento (La arquitectura de moda, 2006)  “La arquitectura ha dejado de ser un bien y se ha convertido en una mercancía […] para el consumo.” Como la moda, la mas reciente se ha concentrado en la fachada y se volvió un asunto pasajero que cambia con cada temporada y se diluye en el tiempo. Muchos nuevos edificios se proyectan a partir de la imagen, concebidos mas para ser fotografiados que para ser habitados.  “Los edificios se han convertido en objetos inertes, anodinos, indeterminados, arropados con vestimentas llamativas, en los que lo importante es la envoltura, y no lo que contienen en su interior” concluye Sarmiento.
Algunos arquitectos de finales del siglo XIX y principios del XX, (Gottfried Semper o Adolf Loos, por ejemplo), nos recuerda Sarmiento, habían establecido analogías entre el vestido y la arquitectura. Su revestimiento se convirtió a partir de ahí en uno de sus elementos más expresivos, aunque hasta finales del siglo XX continuaba estrechamente relacionado con la oquedad que desde siempre han generado las fachadas. Mármoles, piedras, tapia pisada, adobes, ladrillos y concreto, se entrelazaban en el espacio modelando llenos y vacíos. Pero actualmente las fachadas han sido remplazadas por “pieles” que las mas de las veces están “muertas”, que envuelven como paquetes de regalo espacios interiores que ya no importan, tendencia que comenzó en la década de 1980 con las fachadas del postmodernismo.
Y hoy, como dice Sarmiento, los arquitectos de moda las hacen fabricar de casi cualquier cosa solo para llamar la atención: celosías de cristal o madera de mentiras, gaviones, hormigón con grabados de pinturas o fotografías; vidrio, mucho vidrio, esgrafiado con motivos varios y teñido de colores ídem, planchas de titanio o metales cualesquiera y hasta pantallas de plasma para anunciar cualquier publicidad. Pero lo mas preocupante es que aquí casi siempre simplemente solo se imitan sus seductoras imágenes divulgadas por las revistas dedicadas a promocionar el consumo de esta arquitectura. En ellas lo que se destaca es su imagen fotografiada, y la firma que la refrenda.
Como dice Sarmiento, ahora los edificios tienen marca, una especie de impronta que los identifica, y se habla de un “Nouvel”, “Ghery” o “Calatrava” como si se tratase de un BMW  o un Mercedes. “Actualidad” que imitamos aquí cada vez con mayor frecuencia pese a que ya es de penúltima moda. Penúltimas modas que vemos, no en su casi siempre triste prematura vejes sino en sus tramposas imágenes fotografiadas, en concursos, exposiciones y bienales, y en los poco serios artículos de la prensa sobre el tema. Para peor de males, entre nosotros, que nos importan mas los chismes de las personas que los hechos o las ideas que piensan o protagonizan, como lo ha dicho claramente Marianne Ponsford en días pasados en El Espectador, apenas se habla de los arquitectos que se autopromocionan como de moda, pero casi nada se dice seriamente de la arquitectura que en realidad necesitamos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Imaginación más inteligencia. 19.06.2025

             Tal como ya lo advirtió  Yuval Noah   Harari, refiriéndose a la IA:   “Las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán si convocar a esta inteligencia ajena ha sido un error terminal o el inicio de un nuevo y esperanzador capítulo en la evolución de la vida.” ( Nexus,  2024 ,  p. 467). A su vez,   pregunta inteligentemente   Moisés Wasserman:  ¿Y de la imaginación natural qué?  (El Tiempo, 06/06/2025) y la respuesta que se le podría dar es que detrás de las ciencias y las artes no solo está la inteligencia sino igualmente la imaginación, de la que carece la inteligencia artificial, IA, tal como él lo dice, por lo que esta solo puede ayudarlas, y mucho, pero no resolverlas.            En el caso de las ciudades es claro que su urbanismo, paisajismo y arquitectura se deben tanto a la técnica como al arte, aunque en ...

Los ejes verdes de Cali. 30.11.2022

El zoológico de esta ciudad se diferencia de los más comunes en que está en un verde ambiente natural y al lado del jardín botánico y, juntos, a las dos orillas de la cuenca del ‘Río de la ciudad’ ahora llamado Río Cali. Es un amplio y grato lugar para caminar, mirar árboles, matas, flores y animales, y ver pájaros volar y oírlos cantar; y detenerse para hablar, comer y beber en sus discretas cafeterías. Qué maravilla que este grato y verde espacio se pudiera prolongar a lo largo del río hasta su desembocadura en el río Cauca, mediante paseos arborizados a cada lado, conformando una ancha alameda con un río en la mitad, única en el mundo. Sería el eje urbano y regional oeste-este de Cali. Esta alameda se cruzaría con otra, la más larga del mundo, incluida en el eje norte-sur de la propuesta para los dos ejes urbano regionales de Cali, realizada por un grupo de profesionales, apoyados por la SMP de Cali, a lo largo del par vial de las calles 25 y 26, prolongándolas hasta Yumbo y Jamundí...

El edificio Belmonte. 17.01.2002

"El buen gusto aprendido resulta de peor gusto que el mal gusto espontáneo" decía Nicolás Gómez Dávila ( Escolios a un texto implícito . 1977). Pero aunque muchos puedan saber perfectamente qué es de mal gusto y nadie teme individualizarlo y predicarlo, nadie, como dice Umberto Eco, es capaz de definirlo  ( Storia della bellezza , 2004 )* ; característica, además -es importante- que Benedetto Croce considera típica del arte. Harold Bloom sostiene, por su lado, que los valores estéticos se pueden experimentar o reconocer pero que no es posible trasmitirlos a los que son incapaces de captar sus sensaciones y percepciones ( The Western Canon: The Books and School of the Ages., 1994) . Por esto, tal vez, es que pocos creen que necesitan aprender a "mirar". Pero la belleza, si bien no puede ser demostrada al menos puede ser mostrada, como lo afirma Damian Bayon. Sin embargo, muchos piensan, igual que Bloom, que reñir por los valores estéticos nunca lleva a nada. ...