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Más de lo mismo. 27.10.2005


A diferencia de Penélope, la bellísima esposa de Ulises que desbarataba de noche lo que tejía de día para mantener esperando a sus muchos pretendientes, que al final fueron incapaces de tensar el arco del héroe para poder casarse con ella, los concesionarios de la Malla Vial del Valle desbaratan a plena luz del día y en las narices de todos lo que han hecho semanas, meses o años antes para hacerlo de nuevo. Ahora les dio por ampliar el paso hidráulico de los puentes pero ¿había necesidad de hacerlo en todos? ¿No era posible ensancharlos en lugar de encaramarlos como lo están haciendo en La Recta a Palmira? ¿No era mejor diseñar tableros autoportantes de mínimo espesor en lugar de usar las viejísimas, feísimas y altísimas vigas prefabricadas del MOP que por lo demás dejan peligrosamente tiradas por todas partes? Evidentemente las continuas subidas y bajadas del insólito tiovivo que están conformando allí, peor que el de la mal llamada autopista Suroriental en Cali, no es lo mejor para la seguridad y eficiencia de La Recta. Sobra preguntarse que están tejiendo. Lo único que falta es que después les de por poner policías acostados.
           A diferencia del astuto Ulises, que tapó con cera los oídos de sus remeros y se hizo amarrar fuertemente al mástil de su negra nave y de espaldas a ellos para poder oír a las sirenas sin sucumbir a su bello pero fatal llamado, en la Cámara de Comercio de Cali se entregaron al canto de sirenas de Meléndez al recibir en donación un lote en Yumbo para su Centro de Eventos que, mas faltaba, les valorizará los terrenos a su alrededor, como sucedió en torno a la Universidad del Valle. Le cambiaron el nombre al Centro y realizaron un concurso cerrado, como para dorar la píldora, pero sobra preguntarse que están tejiendo sordos y ciegos a la dificultad de generar allí una nueva centralidad, hecho reconocido por el mismo Jurado en el Acta de premiación (Acción, octubre de 2005). Sería la atomización reiterativa y equivocada del  equipamiento cívico de Cali. Otra oportunidad perdida de re-hacer lo verdaderamente urbano. Sin centro no hay auténtica ciudad…solo insulsos asentamientos de casitas bogotanas idénticas y anticuados buses articulados que llamamos MIO como si fueran nuestros.
            A diferencia de su perro y del fiel Eumeo, que pese a ya estar ciego reconoció al Rey de Ítaca, en la Administración Municipal al parecer no se dan cuenta de nada, ocupados en su defensa de las graves acusaciones sobre el manejo de la recaudación de impuestos, la educación y el MIO. Solo dan palos de ciego como el improvisado e insuficiente “pico y placa” de última hora pese al cual cada día será una mayor odisea circular en Cali, para no hablar de su silencio cómplice ante la estrategia del caracol y la tumbazón en San Antonio. No sobra preguntarse que están tejiendo allí.  Por supuesto la culpa es de un electorado ingenuo que es presa fácil de los cantos de sirena de políticos populistas o corruptos y dirigentes con buenas intenciones pero desconocedores de las ciudades en tanto que artefactos históricos. Pero poco a poco aprenderemos y ya se vio en Bogotá y Medellín que si es posible elegir buenos alcaldes. Imposible que en Cali no encontremos un candidato fuerte y culto capaz de tensar el arco y enfrentar los muchos problemas de la ciudad. De lo contrario ahí sí que será Troya.

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