Ir al contenido principal

Transculturaciones. 29.05.2003


En este país encerrado en si mismo por altas cordilleras, caudalosos ríos, tupidas selvas y climas en su mayoría insanos hasta hace poco, hemos oscilado desde antes de la Independencia entre copiar cosas o ignorar lo que pasa en el resto del mundo. Producto de la transculturación la imponemos desde adentro o creemos que la podemos evitar con solo manifestarlo. Caldas inventó aparatos de medición que ya estaban inventados, e hizo que Humbolt desistiera de que lo acompañara por Suramérica. El Presidente Caro, que hablaba latín, se preciaba de no haber salido de la Sabana de Bogotá y no conocer el mar. Preferimos el contrabando a la apertura, los monopolios a la globalización. Y así. Todo esto está cambiando pero fue lo que nos definió hasta ahora.
          Ignoramos lo que aun nos puede enseñar la arquitectura colonial española, que es la única “nuestra”, pero seguimos sin dudarlo lo frívolo y aparente de las imágenes de las pocas revistas que de allá y otras partes nos llegan. El uso (bienvenido) del blanco, tradición que habíamos perdido, lo copiamos ahora es de ellas. Preferimos usar las persianas metálicas de moda a reinterpretar las celosías de madera de nuestra tradición islámica. Cuando todavía disponemos de maderas preciosas preferimos el mármol importado. Nos encanta el vidrio, poco conveniente en estos trópicos tan nuestros, pero no usamos el apropiado ni lo disponemos apropiadamente. Nos seducen mas las imágenes de lo que remedamos que el disfrute real de nuestros ambientes únicos en que habitamos. Nos “mata” imitar imitaciones.
          Somos mezclas recientes (Néstor García Canclini: Culturas híbridas / Estrategias para entrar y salir de la modernidad) y nuestra cultura, sin añejar, es producto de barajar culturas. A los climas, paisajes, geologías y usos precolombinos los españoles sumaron su propia multiplicación cultural de visigodos cristianos y musulmanes árabes y bereberes, que pronto se mezcló aun mas con culturas varias del África negra, algunas de ellas también mahometanas. Con la Independencia llegó la dependencia de lo inglés, y de lo francés otra vez; la primera fue la de los Borbones y sus reformas del XVIII. Después se sintió algo lo alemán e incluso lo nazi, pero desde la Segunda Guerra Mundial lo norteamericano lo acapara casi todo. El suéter desplazo a la ruana y el tejo es como si ya no existiera. Nos quedan, eso si, el fútbol, que solamente fue bueno cuando era argentino, y ahora la Formula Uno, que se corre en Europa y otras partes menos aquí. Y el ajiaco, si, menos mal.
Por supuesto el reto es vandearse con éxito entre inevitables transculturaciones (el intercambio de rasgos, costumbres y bienes culturales por la conquista, el comercio y las comunicaciones) pero buscando que sean de dos sentidos. Ayuda a que las culturas no se estanquen. Pero hay que evitar en lo posible la dependencia cultural del Imperio (Franz Fanon: Los condenados de la tierra), mas dañina que la económica, e incluso que la política en estos tiempos en que su gobierno al menos no es totalitario, lo que es una importante diferencia. Tenemos que colar lo externo con el tamiz de su pertinencia aquí y conservar lo de adentro verdadero con la criba de su actualidad aquí, y allá; y combinarlos para nosotros con acierto. Es tan suicida ignorar lo de afuera como regodearnos en lo supuestamente nuestro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Imaginación más inteligencia. 19.06.2025

             Tal como ya lo advirtió  Yuval Noah   Harari, refiriéndose a la IA:   “Las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán si convocar a esta inteligencia ajena ha sido un error terminal o el inicio de un nuevo y esperanzador capítulo en la evolución de la vida.” ( Nexus,  2024 ,  p. 467). A su vez,   pregunta inteligentemente   Moisés Wasserman:  ¿Y de la imaginación natural qué?  (El Tiempo, 06/06/2025) y la respuesta que se le podría dar es que detrás de las ciencias y las artes no solo está la inteligencia sino igualmente la imaginación, de la que carece la inteligencia artificial, IA, tal como él lo dice, por lo que esta solo puede ayudarlas, y mucho, pero no resolverlas.            En el caso de las ciudades es claro que su urbanismo, paisajismo y arquitectura se deben tanto a la técnica como al arte, aunque en ...

Los ejes verdes de Cali. 30.11.2022

El zoológico de esta ciudad se diferencia de los más comunes en que está en un verde ambiente natural y al lado del jardín botánico y, juntos, a las dos orillas de la cuenca del ‘Río de la ciudad’ ahora llamado Río Cali. Es un amplio y grato lugar para caminar, mirar árboles, matas, flores y animales, y ver pájaros volar y oírlos cantar; y detenerse para hablar, comer y beber en sus discretas cafeterías. Qué maravilla que este grato y verde espacio se pudiera prolongar a lo largo del río hasta su desembocadura en el río Cauca, mediante paseos arborizados a cada lado, conformando una ancha alameda con un río en la mitad, única en el mundo. Sería el eje urbano y regional oeste-este de Cali. Esta alameda se cruzaría con otra, la más larga del mundo, incluida en el eje norte-sur de la propuesta para los dos ejes urbano regionales de Cali, realizada por un grupo de profesionales, apoyados por la SMP de Cali, a lo largo del par vial de las calles 25 y 26, prolongándolas hasta Yumbo y Jamundí...

El edificio Belmonte. 17.01.2002

"El buen gusto aprendido resulta de peor gusto que el mal gusto espontáneo" decía Nicolás Gómez Dávila ( Escolios a un texto implícito . 1977). Pero aunque muchos puedan saber perfectamente qué es de mal gusto y nadie teme individualizarlo y predicarlo, nadie, como dice Umberto Eco, es capaz de definirlo  ( Storia della bellezza , 2004 )* ; característica, además -es importante- que Benedetto Croce considera típica del arte. Harold Bloom sostiene, por su lado, que los valores estéticos se pueden experimentar o reconocer pero que no es posible trasmitirlos a los que son incapaces de captar sus sensaciones y percepciones ( The Western Canon: The Books and School of the Ages., 1994) . Por esto, tal vez, es que pocos creen que necesitan aprender a "mirar". Pero la belleza, si bien no puede ser demostrada al menos puede ser mostrada, como lo afirma Damian Bayon. Sin embargo, muchos piensan, igual que Bloom, que reñir por los valores estéticos nunca lleva a nada. ...