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Urbe, urbanismo, urbanidad, universidad... 15.11.2001


Con este titulo publiqué el 20 de junio de 1983 en el periódico "Lunes de por medio" de la Universidad del Valle el siguiente articulo:
          "La carencia de cultura urbana en las ciudades colombianas es abrumadora. Abarca desde la carencia de servicios y vivienda, hasta el comportamiento cotidiano, tanto en los vecindarios como en los espacios públicos, pasando por la permanente improvisación de las autoridades. Los racionamientos de energía y las inundaciones, los tugurios y la ausencia de parques, la indisciplina social y el vandalismo, aumentan cada día y al lado de la imagen física participan en la caracterización de nuestras ciudades.
          La explicación es clara: éste era hasta hace pocos años un país rural. Ahora trata de ser urbano. Lo reciente del proceso de urbanización no ha dado tiempo para la formación de una cultura urbana y el rápido crecimiento de los asentamientos desborda todos los planes de equipamiento.
          Desde luego la Universidad también se encuentra inmersa en esta situación. No hay cupos ni presupuestos suficientes. La docencia y la investigación se improvisan y los universitarios, olvidando ese aforismo tan caro a ellos de que "las cosas deben ser del que las necesita", no sólo usan mal Su Universidad, sino que la destruyen con una incidencia comparable a la de los sectores más marginados de la sociedad, con la diferencia de que esto es imperdonable en aquellos a los que el esfuerzo de todos les permite el acceso a estos centros que, como con tanta frecuencia nos lo recuerdan, son "centros de cultura". Tal parece a veces que en la Universidad no están los que realmente la necesitan o que, definitivamente, no sirve para nada y por lo tanto no hay motivos para cuidarla.
          Posiblemente lo que pasa es que hay un poco de todo esto, es decir carencia de cultura urbana. De todos: desde las directivas megalomaníacas que se inventaron la "Ciudad Universitaria de Meléndez" hasta los anónimos enmascarados que confunden las piedras con las ideas. Pasando, claro está, por el estamento profesoral, el más estable de todos, razón por la cual quizás ha desarrollado la habilidad de no comprometerse con nada para poder subsistir en la Universidad.
          Cuidemos nuestra Universidad. Es fácil. Pensemos que es nuestra y que pasamos en ella muchas horas al día y una importante etapa de nuestra vida, a veces toda. Hagámosla más agradable: para enseñar y para aprender, para trabajar y para descansar. Para estar a favor o en contra. Las ideas no se radicalizan porque se produzcan en un ambiente deteriorado y desagradable y por el contrario tienen más fácil difusión y discusión en un medio apropiado. El nuestro ya de por sí es bastante precario. Tratemos de mejorarlo urbanizándolo y pensemos que la Urbanidad no es un problema de "Maneras" sino de Urbanismo; Normas para poder convivir en la ciudad."
          ¡Que poco han cambiado las cosas! Casi 20 años después todo sigue no igual si no peor, no solo en la Universidad del Valle si no en Cali. Más deterioro, más mugre, más desorden. Ni siquiera se puede decir que ahora si hay quien al menos se ocupe de estos temas. Tal parece que es como si en el trópico no pasara el tiempo; como si solo discurriera en el sentido de fluir pero no, lamentablemente, en el de reflexionar. Sin embargo, como nunca dejará de ser valido cuidar nuestras ciudades y universidades, en la medida en que son nuestras y vivimos en ellas, hagámoslas más agradables y significativas para la vida cotidiana. Razonemos que la urbanidad y el urbanismo son normas para convivir. Este ya es un país urbano, casi el 80% de los colombianos vivimos en sus ciudades: necesitamos todos los días mejorar la calidad de vida en ellas. Hay que insistir, para que dentro de 20 años sean distintas: más amables, más bellas.


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