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Votemos por Cali. 23.10.2003


El próximo alcalde será Francisco José Lloreda o Apolinar Salcedo, pero son los seguidores de Gustavo de Roux los que decidirán cual. Aunque parte de ellos vote finalmente por Lloreda, por sus puntos en común con su candidato, otros preferirán a Salcedo a pesar de las evidentes limitaciones que como invidente tiene, y que ya señaló Gloria H. Hurtado en su columna hace unas semanas. Quedan, pues, los que piensan que deben garantizarle a de Roux otra oportunidad, por que lo consideran el mejor candidato, pero que deberían pensar tambien que a diferencia de Enrique Peñalosa, que se preparó para ser alcalde durante los tres períodos en que perdió, de Roux lamentablemente no mostró mayor interés por estudiar a Cali y mantener activa su campaña.
Sin embargo el problema es que casi ninguno de los candidatos a la Alcaldía, o de la multitud variopinta que aspira al Concejo, ha sido educado en lo urbano-arquitectónico y casi todos aun profesan esas ideas ”modernas” que resultaron desastrosas para las ciudades como son las autopistas, torres y zonas verdes. Lloreda, por ejemplo, auspició como Director de Planeación los curvos y aparatosos puentes vehiculares de la Calle 5ª que se hubieran podido evitar (el de la Avenida Colombia, hundiendo más el paso bajo que se construyó, para no tener que demoler, como si nos sobrara plata, los puentes que allí existían, y el de la Carrera 10 dejándolo para después ya que por allí casi no pasa nadie). Pero se hicieron, igual que la ampliación de la Circunvalación, por el afán de inaugurar obras vistosas y el culto que aquí aun se rinde al automóvil.
Afortunadamente Lloreda, bajo la influencia de Peñalosa, parece ahora mas preocupado por el espacio público y ha tenido la oportunidad de vivir recientemente en Europa y ver de nuevo ciudades de verdad, entendiendo la importancia que tienen andenes y ciclo vías en su calidad de vida, temas que por lo demás están íntimamente relacionados con el transporte, la seguridad y el desempleo, preocupaciones ciertas de los caleños. Construir todos los andenes que hacen falta en Cali, por ejemplo, para que podamos volver a caminar con placer, comodidad, eficiencia y seguridad, sobre todo por el centro de la ciudad, generaría mucho mas trabajo que hacer mas puentes vehiculares. Estos son reemplazables por una buena semaforización, que también daría trabajo, y que nos permitiría cruzar las calles por las esquinas como ordena el nuevo código de transito, eliminando para siempre la gran mayoría de esos feos puentes peatonales que ingenuamente se prometen para cada cruce pese a que solo los pueden usar unos pocos de los muchísimos peatones que los necesitarían.
Tenemos que decidir si es mejor votar por Lloreda, que ahora es el mejor candidato posible, que insistir en de Roux, sabiendo que va a perder. De hacerlo así, dejaríamos que quede Salcedo quien, como se dijo en esta columna días atrás, simplemente no puede ver con sus propios ojos el creciente y abrumador deterioro de esta ciudad. Tenemos que entender que la calidad, eficiencia, buen uso y belleza del espacio público es responsabilidad especifica del alcalde pues no hay otro funcionario ni institución del estado que se encargue de ello, y que el gasto en mejorarlo y hacerlo mas digno para todos los ciudadanos es también inversión social. Votemos mirando a Cali.


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