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2.Bajando la línea. 27.01.1999

           Después de una espera prudencial, una o dos horas, mínimo, los del choque se ponen de acuerdo rápidamente: la tractomula que no quedó varada continúa incólume su camino y los demás camioneros deciden despejarlo. Pero hay que esperar a que alguien preste una cadena pues los choferes de elegantes uniformes de las mulas nuevecitas de las transnacionales no se avienen a desacomodar sus impecables cables de arrastre, que parecen más de adorno que de emergencia, y los camioneros paisas solo quieren alquilar los suyos. Por supuesto nadie quiere pagar solo. Afortunadamente antes de que se comience a organizar una "vaca" que se puede perder, alguien, muy arriba, posiblemente un boyacense servicial o un pastuso inteligente, presta una vieja, delgada, oxidada y muy corta cadena que alguien arrastra como loco carretera abajo y comienza el emocionante y aleccionador despeje.           Al "dobletroque" más inmed...

1.Subiendo la línea. 13.01.1999

Por ahí han pasado todos los colombianos al menos una vez en la vida. Une frágilmente las dos cuencas por las que se conquistó este vasto territorio: Gonzalo Jiménez de Quesada subió el Magdalena y Sebastián de Benalcázar bajo el Cauca, para encontrarse con Nicolás de Federman al que tan pocas bolas se le pone tal vez por eso de que los alemanes todo lo pueden o sino ¿que otra cosa es la Unión Europea que ya tiene pasaporte común y estrena moneda única mientras que nosotros apenas comenzamos a finalizar nuestras guerras "fratricidas"?           A partir de la primera vez que la tranquilidad llegó a la región, a principios del siglo XVII, tras el final de la Gue­rra a los Pijaos que adelantara (exterminándolos) el Presidente Juan de Borja, mucho más de la mitad de la carga interna o que se exporta o importa en el país, legal o ilegal, comenzó a pasar por ahí. Después vino la Violencia y la violencia de ahora, pero ahí se continúa   de...

La calle del arte. 30.12.1998

Como lo han afirmado algunos vecinos de San Antonio, este evento no tiene tradición en el barrio. Pero también es cierto que todas las tradiciones comienzan algún día. Por eso no tiene sentido prohibirlo ni tampoco hacerlo a la brava. Toca, pues, comenzar de nuevo proponiéndole a la comunidad un evento que no beneficie a unos en detrimento de la tranquilidad de otros. Algo que si bien interese directamente a algunos económicamente, también beneficie indirectamente a una amplia mayoría, por su aspecto lúdico, pero que, sobre todo, no perjudique a nadie.           Lo más complicado es resolver el problema del estacionamiento de visitantes y compradores. Es inadmisible que se impida el acceso a los garajes de la zona, aun cuando sea por una sola tarde al año, sin contar con el consentimiento de sus usuarios. Tiene que ser un evento eminentemente peatonal. Y muy organizado. Tiene que ser también limpio: aun quedan los restos de las exageradas...

El punto y la coma. 16.12.1998

Es tan pequeña la vírgula de la coma en la tipografía moderna que, evidentemente, lo que permite diferenciarla del punto es que la coma está seguida de una minúscula, en tanto que el punto lo está de una mayúscula. Es decir, que se podría eliminar la coma. No la puntuación, sino simplificar su símbolo. Sería como el punto y aparte, que se sabe que es aparte pues ¡no esta seguido de nada!   Eliminar una tecla en millones de teclados significaría un ahorro considerable de energía en su producción y uso. Vale la pena, y se hará en algún tiempo. Como sucedió con el sistema decimal, en el que el valor de un número depende de su posición a la izquierda o derecha del punto (o la coma, opción inútil en este caso, que de paso se eliminaría) que reemplazó, junto con los mas sencillos números arábicos, al engorroso sistema de numeración y números romanos, haciendo posible el desarrollo de las matemáticas por los Árabes que, precisamente, inventaron -o descubrieron- el algebra. Igual pasó en...

La BAQ/98. 02.12.1998

La semana antepasada finalizó la undécima Bienal de Arquitectura de Quito bajo la presidencia nuevamente del arquitecto Luis Oleas Castillo, su creador hace veinte años. Con la coordinación de la arquitecta Aura Esther Arrellano, no pocos profesionales del Colegio de Arquitectos del Ecuador, Provincial de Pichincha, hicieron posibles cerca de treinta conferencias de arquitectos de toda América, buena parte de Europa, y Corea, seis concursos, la gran muestra panamericana de arquitectura (más de 140 proyectos) y muchas otras exposiciones adicionales, amen de dos visitas guiadas por la ciudad y tres cálidas fiestas, una de ellas, significativamente, en el maravilloso claustro de La Merced. Aparte de la presencia de estrellas internacionales, como Mario Botta, en la que primo el culto a la personalidad, fue posible tratar y ver el trabajo de magníficos arquitectos latinoamericanos, prácticamente desconocidos fuera de sus países, como Jesús Tenreiro de Venezuela y Joao Filgueiras Lima (Le...

La universidad en Cali. 19.11.1998

No. No se trata de la Santiago, ese monumento al mal gusto. Es solo que si la Universidad del Valle fuera antigua, seguramente se llamaría así. Como la de Bolonia o la de París, como Oxford o Cambridge o Hilderberg, en fin, la de Salamanca (la de Brasilia no es una excepción) o tendría   nombre propio como la Sapiensa o Harvard o Yale, o El Rosario o Los Andes. Si estuviera en la capital seria La Nacional, o La Central de Venezuela o la UNAM. Pero como es "regional" se llama como el MIT, el IIT o la de Antioquia. Lo de Univalle suena a sindicato.           Pero fueron justamente los sindicatos de trabajadores y empleados estatales, incluyendo el de los profesores universitarios, los que en su último paro lograron el compromiso del gobierno (avalado por los Ministros del Interior y Trabajo y el Viceministro de Hacienda) de cumplir con los aportes previstos para las universidades públicas (Ley 30 de 1992) y de apoyar los procesos de sa...

La ciudad de los arquitectos. 05.11.1998

Nunca existieron tantos arquitectos buenos como ahora. Incluso en Cali. Pero nunca esta ciudad, como muchas otras en Colombia, estuvo tan necesitada de buena arquitectura. Los pocos pero brillantes arquitectos, que en los 50 y 60 llevaron a cabo aquí una de las mejores arquitecturas modernas del país, fueron sacados del mercado por el sistema Upac y desconcertados por un posmodernismo que no supieron asimilar, al que siguieron ingenuamente, años después, justo cuando comenzaba a ser superado internacionalmente. Su formación simplista, dentro del Movimiento Moderno, los hizo indiferentes a la destrucción del patrimonio urbano y arquitectónico, llevado a cabo, deliberada y sistemáticamente, con motivo de los VII Juegos Panamericanos de 1971, para cambiar la imagen de Cali.           Los que los siguieron, unos renegaron de la arquitectura y se dedicaron a la política o al simple sociologismo, y otros, tratando de ser planificadores urbanos ...